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Un franciscano gallego celebró la primera misa en Alaska
Septiembre 26, 2009 · Comentarios desactivados
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Fr. Pedro Benito Cambón, una página de nuestra historia
Septiembre 19, 2009 · Comentarios desactivados
¿Sabías que el fundador de las ciudades de Los Ángeles y San Francisco de California (EE.UU) fue un franciscano y gallego?
Te recomendamos leer este pdf para conocer esta página de la historia de nuestra Orden y Provincia.
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* Cisneros, hace 500 años
Octubre 25, 2008 · Comentarios desactivados
‘GAUDEAMUS IGITUR’
Cisneros, el fraile que ideó lo que hoy llamamos Universidad
El pasado sábado – 18-octubre-2008- se cumplieron 500 años desde que en las aulas de la Universidad de Alcalá de Henares -por entonces llamada ‘Universitas Complutensis’- se impartiese la primera clase. Cinco siglos después recordamos la figura de quien puso la primera piedra, el Cardenal Cisneros. Este franciscano, elevado a arzobispo de Toledo, supo ver que la clave de la Modernidad pasaba por la Educación y no escatimó esfuerzos por construir una institución dedicada en exclusiva a ello.
Otros harán en mármol y piedra lo que yo hoy construyo con barro».
La frase la pronunció el Cardenal Cisneros (1436 – 1517) hace algo más de 500 años y aquéllo que construía era, nada más y nada menos, que la Universidad de Alcalá. El comentario lo hizo como respuesta a quienes –entre ellos el rey Fernando el Católico– le consideraban un iluso al pensar que ese proyecto por el que luchaba sería un modelo educativo absolutamente novedoso: una universitas magistrorum et scholarium, comunidad de maestros y escolares, de la que hoy deriva la institución que aquí, allá y acullá se denomina Universidad. Adelantado incluso a quienes hoy se les llena la boca diciendo que saldremos de la crisis apostando por el conocimiento, hace cinco siglos que Cisneros, un humilde franciscano elevado a arzobispo de Toledo, supo ver que en la Educación estaba la clave para la Modernidad.
En el año 1499 comenzó a hacer del antiguo Studium General de Alcalá de Henares (donde él mismo se había formado) la Universitas Complutensis, un centro para educar al clérigo –regular y secular– del que dependerían los reinos de España. En pocos años, Alcalá se había convertido en sede de una aristocracia universitaria que daría vida al Siglo de Oro español.
El cardenal no escatimó esfuerzos en su hazaña intelectual, logró una financiación generosa y dotó a su Colegio-Universidad de completas infraestructuras y de los mejores maestros de la época.
Dio además forma legal a su modelo de educación superior y redactó los estatutos en los que se detallaban y regulaban tanto los aspectos de la vida académica, como los de la vida cotidiana de estudiantes y miembros de los colegios. Dichas normas establecían que la autoridad académica, jurídica y económica recaía sobre la figura del rector, elegido anualmente por los colegiales que junto a su matriculación juraban el obediendi rectori. En 1510 la Universidad ya contaba con una Constitución que la consolidaba como entidad.
El primer rector fue Pedro del Campo, cuya toma de posesión se celebró el 17 de octubre de 1508. Al día siguiente, en la parroquia de Santiago se celebró la solemne inauguración del curso y comenzaron a impartirse las primeras clases de la Universidad de Alcalá con bachilleres llegados de Salamanca.
Existían entonces 13 cátedras. La Teología fue la primera especialización de esta Universidad. Pronto adquirirían gran prestigio las enseñanzas de Medicina, las Artes Liberales y el Derecho Canónico. Entorno al Colegio Mayor de San Ildefonso, primer aulario de la Universidad, el cardenal Cisneros fundó siete colegios menores. En 1513 la villa universitaria ya había duplicado su extensión y la población estudiantil superaba los 4.000.
Maestros y estudiantes fueron cosechando el prestigio de la, entonces, Universidad Complutense, hasta situarla entre los principales centros de la excelencia académica –en España destacaban Salamanca y Valladolid, mientras los mejores modelos europeos estaban en París y Bolonia–.
Durante los siglos XVI y XVII sus aulas acogieron a distinguidos profesores y brillantes alumnos que, de una u otra forma, contribuyeron a la primera gran manifestación cultural de la Edad Moderna: el Renacentismo.
Su época dorada llegó hasta finales del siglo XVII. Con la Ilustración se produjo el declive y en 1836 se trasladó a la capital del Reino de España, donde se la denominó Universidad Central (actual Complutense de Madrid) y se erigió como modelo de los nuevos sistemas liberales de enseñanza.
Con el fin de evitar su expolio, el edificio fue comprado por vecinos alcalaínos. Los nuevos propietarios constituyeron la Sociedad de Condueños de los antiguos colegios mayores y menores y, gracias a su tesón, en 1977 renace la Universidad de Alcalá de Henares.
UNIVERSIDAD DE ALCALÁ (ESPAÑA)
La Universidad de Alcalá nace a partir del Colegio Mayor de San Ildefonso, cuya primera piedra colocó el cardenal Cisneros el 14 de marzo de 1498. El 18 de octubre de 1508 se reconoce como el primer día de clase de la Universidad.
Entre las apuestas de Cisneros estaba la de atraer a prestigiosos profesores. Uno de sus primeros logros fue contratar a Antonio de Nebrija(en la imagen), el padre de la primera gramática de una lengua moderna europea elaboró desde estas aulas la Biblia Políglota Complutense. Resalta también la figura del político y escritor Gaspar de Jovellanos. Con él se concede el primer título de Doctora en Filosofía a una mujer española, María Isidra de Guzmán. Entre quienes se formaron en las aulas alcalaínas también destacan nombres como los de Lope de Vega, Calderón de la Barca, Ignacio de Loyola, Tomás de Villanueva, Tirso de Molina o Cervantes. La historia recoge todo tipo de anécdotas entorno a esta distinguida comunidad universitaria. Una de las más famosas la protagoniza Francisco Quevedo y su respuesta a la ronda de vigilancia que una noche le sorprendió tratando de salir sin permiso por una ventana del colegio mayor. «¿Quién anda ahí?». Él respondió: «El Señor don Francisco de Quevedo que ni sube ni baja ni está quedo». Ya en el siglo XX, pasó por estas aulas Manuel Azaña.
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