La Aguilera es un antiguo convento franciscano que se hallaba muy deteriorado y que ahora ha sido parcialmente reconstruido. Allí se han instalado más de cien religiosas clarisas, las más jóvenes que residían en Lerma, donde permanecen unas 40 monjas.
Nuestra sociedad necesita hombres y mujeres que anuncien el amor de Dios, con sus obras, un evangelio en la mano, sandalias en los pies, y Dios hará el resto, con la ayuda de San Francisco.
La comunidad de monjas clarisas de Villaviciosa volverá a abandonar temporalmente su monasterio, el próximo lunes, para que los operarios realicen un tratamiento anticarcoma, que costeará el Gobierno del Principado de Asturias, con 30.000 euros. La madre abadesa, María Luisa Picazo, destaca que se tarta de «un producto muy agresivo que se inyecta a través de una cánula en las dos caras de la madera y así queda totalmente impregnada».
Debido a su posible toxicidad, las religiosas pasarán entre dos o tres semanas con la comunidad de Siervas de Jesús de Gijón. No obstante, una de las religiosas se quedará en el monasterio habitando una zona construida en forja.
La madre abadesa señala que continuarán desarrollando actividades para costear las obras de rehabilitación tras la plaga de carcoma que han sufrido. Aunque el Principado financia el citado tratamiento, la recuperación de los techos con escayola correrá a cargo de la comunidad religiosa
Oh! Alto y glorioso Dios,
ilumina las tinieblas de mi corazón.
Y dame fe recta,
esperanza cierta,
humildad profunda
y caridad perfecta,
sentido y sabiduría, Señor,
para cumplir tu voluntad
Amén.
San Francisco de Asís.