
Carlos Amigo ha elegido el 5 de noviembre, festividad de Santa Ángela de la Curz, para despedirse como arzobispo de Sevilla. La santa sevillana fue beatificada a su llegada a la Sede de San Isidoro, en 1982, y canonizada bajo su cardenalato.
El prelado de Medina de Rioseco (Valladolid) cumplió 75 años en agosto, edad a partir de la cual puede ser relevado, según el Derecho Canónico. Su relevo al frente de la sede de San Isidoro se vislumbraba desde que el Papa Benedicto XVI nombró a Juan José Asenjo arzobispo coadjutor de Sevilla, con derecho de sucesión, en enero pasado.
El arzobispo envió una carta con su renuncia a Roma justo al cumplir los 75 años poniendo su cargo a disposición del Vaticano, tal y como establece el Derecho Canónico. La comunicación formal en respuesta a esa carta -tras la primera comunicación verbal del Nuncio- se recibió en Sevilla el 26 de octubre pasado. Desde ese momento, Carlos Amigo dejó de ser el titular de la sede de San Isidoro.
El nombramiento del nuevo arzobispo, Juan José Asenjo, es inmediato, y no requiere ningún acto específico de toma de posesión, según han explicado este mediodía Amigo y Asenjo, en una comparecencia conjunta.
El cardenal Carlos Amigo se marchará en los próximos días a Madrid, vinculado a la comunidad franciscana, si bien mantendrá sus cargos en la Conferencia Episcopal, en la que, no obstante, dejará de tener voto al no ser ya titular de ninguna sede. Hasta que se traslade a Madrid, seguirá residiendo en el Palacio Arzobispal, si bien desde hoy han quedado suspendidos todos los actos de su agenda oficial.
Cuando Carlos Amigo se marche a Madrid, probablemente antes de final de mes, el nuevo arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, se trasladará desde el seminario diocesano, donde reside actualmente, hasta la sede arzobispal junto a la Catedral.
Carlos Amigo, franciscano, llegó a Sevilla en 1982. Antes, en 1973 había sido nombrado arzobispo de Tánger y en 1982 sustituyó al cardenal Bueno Monreal como arzobispo de Sevilla. Su nombramiento como cardenal se produjo en septiembre de 2003. Como tal, Juan Pablo II, a quien Amigo recibió en dos ocasiones como anfitrión en sendas visitas a Sevilla, nombró al vallisoletano párroco de la romana iglesia de Santa María de Montserrat de los Españoles.
El cardenal de Sevilla siempre se ha movido con habilidad en una ciudad complicada y ha sabido granjearse la simpatía de los sevillanos, a través de su relación, no exenta de tropiezos, sin embargo, con las cofradías -coronando canónicamente, por ejemplo, a numerosas vírgenes titulares de éstas- y, fundamentalmente, porque bajo su cardenalato se produjo la canonización de Sor Ángela de la Cruz, de gran devoción en la ciudad.
Del sector crítico
Carlos Amigo Vallejo nació en Medina de Rioseco (Valladolid) el 23 de agosto de 1934. Descendiente de médicos, ingresó en la Universidad de Valladolid con la intención de continuar la saga. Pero con veinte años abandona los estudios de Medicina e ingresa en la Orden de Hermanos Menores (Ordo Fratrum Minorum, OFM). El 17 de julio de 1960 es ordenado sacerdote y marcha a Roma a estudiar Filosofía en el Pontificio Ateneo Antoniano.
Enmarcado dentro del sector crítico de la Conferencia Episcopal española, Carlos Amigo no ha tenido nunca reparo en meterse en el fango de los asuntos más polémicos de la actualidad, sin andarse nunca por las ramas. Sin ser portavoz nunca de la Conferencia, ha opinado del aborto, la donación de órganos y los matrimonios entre homosexuales, y defendió a Jiménez Losantos, pese a su ‘progresismo’ cuando parte de la Iglesia pedía su destitución en la Cope. O más recientemente, por ejemplo, ha denunciado que asistimos al“derrumbe cultural de Europa”.
En la Conferencia Episcopal Española ha ocupado diversos cargos desde 1982. Así, ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, integrante del Comité Ejecutivo hasta el año 1987, presidente de la Comisión Episcopal para el V Centenario del Descubrimiento y Evangelicación de América, ha formado parte también de la Comisión Pontificia para América Latina y ha sido presidente de la Comisión Episcopal de Obispos y Superiores Mayores de Religiosos e Institutos Seculares hasta el año 1999, entre otros muchos cargos.
En octubre de 1994 participó en el Sínodo de los Obispos, celebrado en Roma. Nombrado cardenal en 2003 por Juan Pablo II, participó en elcónclave que eligió a Joseph Ratzinger como el Papa Benedicto XVI, tras la muerte del polaco Karol Wojtyla.
El nuevo titular
Su presumible sucesor en la prelatura sevillana, Juan José Asenjo, llega después de haber sido obispo de Córdoba. Moderado como su antecesor, también ha sabido, como aquél, hacer uso de su habilidad para tratar con el poder político. Si Amigo alcanzó un acuerdo con la Junta de Andalucía para convertir en sede de la Presidencia andaluza el antiguo seminario diocesano de San Telmo, Juan José Asenjo cumplió con éxito la misión de pacificar la caja de ahorros Cajasur, controlada por el Cabildo Catedral de Córdoba y envuelta en un serio conflicto con la Junta cuando él desembarcó en la sede de la ciudad califal.
Juan José Asenjo Pelegrina (Sigüenza, Guadalajara, 1945) llegó al Obispado de Córdoba cuando Cajasur, la caja de ahorros de la Iglesia, mantenía una guerra abierta con el Gobierno andaluz, que intentaba hacerse con el control de la entidad que entonces presidía el canónigo Miguel Castillejo.
Hasta entonces, Asenjo había desempeñado cargos de importanciadentro de la Conferencia Episcopal. De hecho, salvando una etapa de obispo auxiliar de Toledo y esta última de Córdoba, buena parte de su trabajo en la Iglesia española ha sido más orgánico que pastoral, esto es, desempeñado desde las entrañas de la Conferencia.
Así, fue vicesecretario para Asuntos Generales y secretario del secretario general, el obispo José Sánchez, durante el mandato de Elías Yanes. Éste lo promocionó a secretario general en 1998, cargo en el que lo mantuvo Rouco Varela, a su llegada en 1999 y hasta 2003, año en el que se encargó de coordinar la visita en la que Juan Pablo II canonizó a Sor Ángela, y nombrado obispo de Córdoba.
