
Desde el 21 de octubre y hasta el 24 de enero de 2011, se puede visitar en la National Gallery de Londres la exposición, “Lo sagrado Hecho real”, pintura y escultura española (1600 – 1700).
La SALA 3 está dedicada a SAN FRANCISCO.
En 1449, el Papa Nicolás V, acompañado por un pequeño séquito, entró en la tumba de San Francisco, en Asís, para rendir homenaje a su persona. Quedaron totalmente conmocionados al descubrir que, a pesar de que el santo había muerto hacía más de 200 años, su cuerpo permanecía milagrosamente incorrupto, de pie y erguido, con los ojos alzados mirando al cielo. De su estigma (marca de las heridas sufridas por Cristo al ser clavado en la cruz) todavía brotaba sangre. Las imágenes que relatan este milagro, como las realizadas por Zurbarán y Pedro de Mena que se pueden contemplar en esta sala, eran enormemente populares en la España del siglo XVII.
San Francisco, hijo de un rico comerciante, creció disfrutando de los placeres de la vida, pero pronto se dio cuenta de que su vida mundana no le satisfacía; no le llenaba. Intercambió sus ropas con un mendigo e inició la búsqueda de una vida espiritual. A lo largo de su vida atrajo a numerosos seguidores y fundó una orden religiosa, la Orden de San Francisco (franciscanos), basada en tres sencillas reglas: pobreza, obediencia y castidad. Los tres nudos que tiene la cuerda que llevan atada alrededor de la cintura, sobre el hábito, simbolizan dichos preceptos. La austera vida de ermitaño que llevó San Francisco le iba a convertir en figura ejemplar en la España de la post-Contrarreforma.
Francisco Pacheco era miembro seglar de la Orden de San Francisco, y pidió que lo enterraran llevando puesto el hábito de los capuchinos, la rama reformada de la Orden de San Francisco.
