Faro de Vigo. 12Octubre.Verónica Palleiro/
PONTEAREAS
Clérigos y seglares del barrio ponteareano de Canedo se han unido para sacar adelante un proyecto innovador: la primera huerta ecológica puesta en marcha por una asociación.
Dos frailes franciscanos del convento de San Diego de Canedo y diez vecinos seglares del barrio han cultivado tomates, judías, pimientos, berenjenas, alubias, calabazas y flores ornamentales en 1.000 m2 pertenecientes al complejo de esta orden religiosa menor.
Los vecinos y el convento han firmado un convenio para sacar rendimiento a un terreno en desuso y obtener vegetales de autoconsumo. Todos los frutos de la plantación se reparten equitativamente y en caso de que en el futuro lleguen a tener excedente, prevén repartir entre amigos y entidades que ellos consideren. Todo lo decidirán democráticamente dentro de la asociación ‘horta do Convento’, que aún está en periodo constitutivo.
De todos modos, según vaya progresando la producción de su huerta no descartan comercializar los vegetales. Aunque aseguran haber recibido ya alguna propuesta, prefieren ser prudentes y esperar a ver el rendimiento de sus semillas.
En una huerta ecológica, a diferencia de en una común, no está permitido utilizar tratamientos químicos para prevenir o combatir enfermedades o plagas en los cultivos. “Sólo usamos caldo bordelés que es una mezcla de cobre y cal o purín de ortigas”, comenta el vicepresidente en funciones, Luis Pardo.
Todos los miembros de la asociación conocen las técnicas básicas para sacar adelante una cosecha. Viven en el rural y muchos de ellos tienen huerta propia, sin embargo, les gusta dedicar tiempo a ésta que ha sido emprendida conjuntamente con los vecinos. “Es como un pasatiempo, nos sirve para relajarnos y estar tiempo juntos”.
No obstante, ahora, con la llegada del otoño los días se van haciendo más cortos y han tenido que restringir su dedicación a la huerta ecológica sólo a los sábados, ya que durante la semana trabajan y llegan a Canedo cuando ya se ha metido el sol.
El proyecto ha sido asumido por una mujer y once hombres, y de estos, dos son frailes franciscanos. Algunos están más acostumbrados que otros a los trabajos del campo, sin embargo, todos aportan trabajo y conocimientos. Los religiosos no son ajenos a la horticultura puesto que hace años cosecharon ellos mismos la huerta, sin embargo ahora, al ser sólo cinco frailes en el convento, la han tenido que desatender.
Entre ellos, no hay expertos en horticultura ecológica, sin embargo emprenden el aprendizaje con entusiasmo. “Estamos investigando y poniendo las bases poco a poco”, explica el presidente en funciones, Cándido González.
Los formalismos como asociación les llevó a retardar la plantación hasta comienzos de junio, por eso la cosecha ha llegado con retraso. Por ello, para la próxima temporada ya tienen ideas para mejorarla.

